martes, 20 de septiembre de 2016

20 de Septiembre de 2016 - Anathema




Da igual cuánto duerma o cuánto me mantenga despierta. Todos me sonríen, todos y cada uno de ellos. Quizás sólo sea probabilidad, quizás sólo sean unos cientos pero todos me sonríen. 
Todos me sonríen con ese extraño rictus desencajado; sus ojos cerca de explotarles en el interior de las cuencas... 
Veo a madres con sus hijos en el parque... y todos me sonríen.
Veo a obreros trabajando en mitad de la calle... y todos me sonríen.
Camareros sin propina, que se marchan refunfuñando pero, de alguna forma... todos me sonríen.

Todos me sonríen pero sé que están muertos. ¿O lo estarán? ¿O lo han estado? Schrödinger y yo nunca nos llevamos bien.

Su sonrisa me persigue por todas y cada una de las calles de la ciudad. Esa sonrisa desencajada, lunática... Debo marcharme de aquí, tengo que volver a casa. 

Acabo de llamar al servicio de habitaciones. Era un chico bastante agradable... y también me sonreía.

Anathema

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