miércoles, 21 de septiembre de 2016

21 de septiembre de 2016 - Anathema



Sonrisas en el avión. Sonrisas también en algunas de las personas del aeropuerto... pero definitivamente aquí las cosas son diferentes. Tokyo es una ciudad enorme, una ciudad donde el asesinato o el suicidio gozan del anonimato más ignominioso y perfecto. 

Últimamente pienso mucho en mi padre. Cuando voy a ver a Hiroshi siempre insiste en hablar de él. ¿Qué tendrán los psicólogos con la infancia? No todo se resuelve con sexo o ausencia de él. No todos partimos de la salida que las frustraciones de nuestros padres nos impusieron. Él por su lado y yo por el mío, fin del drama.

Una familia entera ensangrentada, cristales por toda la cara y el niño pequeño con el cráneo hundido sobre la frente. Son felices, imprudentes, pero felices. 

Apenas llevo dos horas en casa y ya he oído sobre tres asesinatos más. El mundo se va a la mierda y nadie parece querer hacer nada por remediarlo. Esas sonrisas... 

Llaman a la puerta, creo que ya he escrito suficiente por hoy...

Anathema 

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