domingo, 2 de octubre de 2016

2 de Octubre de 2016 - Verdugo



Todo un día de trabajo parece no bastar. Nunca basta. Llego a casa y encuentro la misma soledad de siempre, la misma ausencia. Esa zorra se ríe de mí en mi cara; se folla a los instructores que yo le pago y sobre las sábanas de seda que yo le regalo. Y aún así no es quien más me preocupa...

Setsuka es el centro de mis atenciones. Al principio era la dulzura de su entrepierna, y poco después la turgencia de sus delicados pechos del color de la leche. Pero ahora es su insistencia y su indiscreción. Me es indiferente si mi mujer descubre el pastel; mucho mejor si lo hace caliente y recién glaseado. Pero soy un personaje público y la gente empieza a comentar. ¡País de curiosos! 
La rumorología ha hecho más daño a este país que Fukushima y Nagasaki juntas. Pero ya me he hartado. Me daré una ducha y quedaré con ella para terminar con todo esto... aunque quizás lo confiese todo después de una última felación. 

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